Mostrando entradas con la etiqueta modelos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta modelos. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de septiembre de 2017

Terminando juntos





Una modelo puso la cara y su nombre para expresar el sentimiento que otras guardaron por pudor o simple criterio y ha generado un farandulero debate, mucho más comentado que ministro anunciando que la Policía dejaría de atender atracos por temor a las críticas.
La joven de marras lamenta la publicitada irrupción de una menonita, tan boliviana como ella, en el competitivo mundo del modelaje y con altísima expectativa en la vitrina más importante, es decir la Expocruz, y su envidiosa osadía le ha merecido réplicas y sugerencias de toda índole, algunas incluso más furiosas que las que merecería el funcionario público chantajista.
Le caen con todo porque defiende, desde su perspectiva e interés personal, el campo laboral amenazado, tal como lo hacen de modo cotidiano otros gremialistas en bollo y afectando el interés público hasta las últimas consecuencias. Lógicamente es imposible justificar a la modelo, pero la están lapidando mientras en otros ámbitos están ocurriendo cosas peores.
Hay mucha intolerancia y, está claro, no es precisamente bueno el ejemplo que dan algunas autoridades que se supone racionales, pero actúan como mocoso caprichoso con unos berrinches tanto o más ridículos que el de una ciudadana ejerciendo su libertad de expresión, como este columnista, que tras 224 semanas en este espacio le pone punto final a su penúltima entrega hablando de figuritas y titulando como en su primera vez.
Fb 

lunes, 23 de enero de 2017

Cosas peores





Unas modelos disimulando arneses, otras lidiando con los tocados entre cables de acero, las de más allá tratando de seguir el ritmo del artista en escena, unas con mucho traje, otras con casi nada, unos cómicos tropezando con nombres y anunciando llantas en plena coreografía con primeros planos, la voz en off notoriamente leyendo unas composiciones estrambóticas ante unos dominantes toborochis navideños, hasta que finalmente en el trasnoche, salen unas reinas opacadas por el empacho que provocó semejante mejunje, justo tras Moisés y Los Diez Mandamientos.

Es lo que provoca meter todo en la olla, con la idea de quedar bien con todos, para conseguir más descontentos, no entre los eternos enemigos del Carnaval que ni querían Cambódromo y ahora dicen que allá tendrían que hacerse todos los espectáculos, sino entre quienes luchan por darle identidad a una fiesta en proceso de transformación.
Y aunque se han visto peores precarnavaleras, como la noticia del poste “que posó” junto a Malia Obama en la terminal de buses, o la interpelación fallida a la ministra que se fue al agua, o los aportantes que deberían estar muy agradecidos por prestar plata al otrora altivo sector agropecuario, parece nomás que de tanto frotar se salió el barniz, aunque siempre hay cosas peores, si sirve de consuelo, porque el brillo y plumaje son convenientes para distraernos de aquellos que esperan prolongar su carnaval más allá de lo ya decidido.
Fb