Mostrando entradas con la etiqueta Trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trabajo. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de mayo de 2017

Envidia de trabajo



Entre los muchos mensajes que uno se traga al estar detrás de un vehículo de transporte público o alguno sospechosamente nuevo están “Tu envidia es mi progreso” y “Trabaje y no envidie”, muy apropiados para este feriado laboral, que es cuando los que trabajan son los menos, porque los del MAS están haciendo trabajar a sus parientes como un acto de justicia, por ejemplo en el ministerio ídem.
Los envidiosos que nunca faltan, porque los que faltan son los responsables de las compras con sobreprecio, no entienden que la lucha contra la pobreza encarada por el Gobierno empieza en casa (en la de ellos) y cuando no pueden dar más pegas en (nunca mejor dicho) reparticiones del Estado, obligan a los privados que todavía se animan a tener empleados a que les suban el salario y vean cómo se arreglan después, porque si hay despidos la responsabilidad del Ejecutivo está salvada por escrito.
La saludable práctica del lavado de manos, tan útil para alejar graves enfermedades y responsabilidades de esta época, no puede estar categorizada como trabajo, sino como un hábito, como habitual se está haciendo que los telenoticieros despierten la curiosidad juvenil sobre juegos peligrosos o se empeñen en enseñar técnicas para cubrir o robar cámaras de vigilancia en su esforzada labor de ayuda a la delincuencia. Finalmente, los que seguirán pegando calcomanías de la envidia, pese a quien le pese, serán los suertudos con pariente masista acomodado.
Fb 

lunes, 23 de noviembre de 2015

Acción de gracias



Los pobres pavos que, dicho popularmente, pagan el pato en la celebración del Día de Acción de gracias en Estados Unidos, justo en la víspera de que sean las billeteras las “pagapato”, porque el viernes negro hay que comprar, comprar, comprar, desearían –supuestamente- haber nacido en Japón, donde hoy se celebra el Día de acción de gracias por el trabajo, uno de sus contados feriados nacionales.
En el ritual japonés el foco no está centrado en el pavo cocinado, ni en el indultado por el presidente Obama. La figura principal es el trabajo, la bendición de contar al menos con uno y a no ser que se trate de algún seguidor convencido del célebre Ron Damón, tener un trabajo fijo siempre será algo positivo en cualquier parte del mundo. Claro, este trabajo debe ser remunerado convenientemente, o por lo menos de modo puntual y sin vueltas o triquiñuelas.
Los trabajadores japoneses agradecen al dios Shinto por contar con un puesto laboral. El emperador también lo hace y es una lástima que esta costumbre no haya sido exportada con el éxito de otras. O quizá ya la tenemos incorporada, pero al revés, igual que nuestro reloj en el Congreso, porque aquí celebramos el no tener que ir a trabajar y cuando el feliz momento llega, que es más de una vez al año, también sabemos a quién le tenemos que estar eternamente (o re-re) agradecidos por no tener que trabajar, con la condición de tener trabajo y todos los beneficios habidos y los que están por haber.
 Fb