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lunes, 6 de febrero de 2017

Festivales de comida





Con el permiso de ustedes y dado que el templo de adoración de Orinoca no exhibe las famosas tetillas, porque el acceso a ellas corresponde apenas a un grupo selecto, vamos a ver cosas mejores y explorar los festivales de comida de Carnaval, actividades que no se pagan con plata del Estado y permiten a los comparseros aliviar en algo sus finanzas, porque también hay que comprar útiles escolares y pagar las multas acumuladas de tránsito.
Por ejemplo, el festival de costillas, de los Picarazos, con reina incluida, lo cual no significa que los Piltrafas quieran hacer su fiesta a costa de ellos ni mucho menos, porque son firmes candidatos para coronar en 2018.  El festival del churrasco de los Tauras Jr tendrá premio Limón, que es una de las bandas premiadas este año, o sea que no son ningunos amargos.
El festival del pato será en Tipoi y no porque las comensales o las aves vayan a vestir de modo tradicional, sino que se hace en este pintoresco pueblo y tiene la gran opción de manilla de mirón en 10 bolivianos si no piensa pagar los 100 para cuarto pato y polera, y como los organizadores son unos Fatiguillas, ahí nomás coronarán a su reina.
En el festival de la vaca y el pollito de las agrupaciones Ajuria Carnavalera y Renovación, los más yescas podrán disfrutar de la fiesta pagando sólo 50 para ver al resto masticando a doble carrillo. ¡Y pensar que toda esta tradición empezó con la gran Feijoada de los Taitas, con caipirinha y batucada!
Fb 

lunes, 9 de enero de 2017

Cara de llajua





El anuncio de que un restaurante pekinés de comida rápida, por no decir chatarra, instaló tecnología que escanea la cara de los clientes para determinar el menú que se le podría sugerir, no tiene nada de novedoso si se recuerda que desde hace quichicientos años la casera de la esquina es capaz de ofrecer el platito de media mañana más oportuno simplemente mirando de reojo al comensal.
El sistema, que proyecta extenderse a otros ámbitos comerciales, “adivina” edad, sexo, carácter y al igual que con los motores de búsqueda de Internet, es un misterio cómo es que se las ingenia para que una cara conocida le caiga bien un silpancho y para otra un trancapecho.  O puede que vea que solo le alcanza para un mocochinchi. Según el adelanto informativo, la cadena china se muestra reticente a explicar qué menú se corresponde con cada tipo de persona, porque supuestamente depende de muchos factores.
Para cuando el sistema llegue a Bolivia, probablemente por la vía del contrabando que es la más expedita, y cuando por fin se hayan ido los corredores del Dakar, se someterá a una prueba de fuego porque tendrá que distinguir el menú y procurar ofrecer variedad para no quedar en ridículo frente a miles, quizá millones de sujetos con cara de llajua, que es una característica plurinacional, aunque suponemos que no tendrá mayores dificultades para identificar, al tiro, al comelón que tiene el poder frente a un mesero. Para distinguir a esos no hace falta tecnología. 
Fb