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lunes, 18 de julio de 2016

Realidad aumentada




La realidad aumentada de Pokemon Go, aplicación para teléfonos más inteligentes que sus usuarios y que hace furor en el mundo, quedó chica frente al megarealismo de ciertos acontecimientos locales y nacionales, aunque para un colegial nada puede ser más aterrador que volver a clases con frío después de una calurosa vacación.
Los mayores, que insisten en leer noticias y mirar y escuchar informativos en los que se mezclan tragedias europeas con ventosidades de una presentadora de tv delatada por su pequeño hijo y la pelea campal de universitarios por apenas mil millones de presupuesto en simultáneo con el juramento de la directiva carnavalera, podrían jugar a atrapar monstruos en las pokebolas porque ya perdieron la capacidad de asombro y de temor.
Como el otro títere de la Alcaldía, el de peluche, que se llama Transparentito y ayudará a erradicar la corrupción, pero no podrá contra la ex ministra llamada Amnesia porque ya es la denunciante del Fondo Indígena y para denunciarla se necesitan otro tipo de bolas, y más persistencia que la del opositor apodado El Bolas.
Así, entre chiste y chiste y en plena efeméride paceña, el presidente anunció que pediría el cambio de nombre a la Cancha Zapata porque le traía malos recuerdos y pesadillas que ni con las estatuas a sus papis en un supermercado punateño podía olvidar. Pokemon Go tendría que aumentar su realidad para lograr algún éxito en Bolivia.
Fb 

lunes, 27 de junio de 2016

Otro calendario




La solución para todos los problemas. Cambiar calendario y, por qué no, olvidar la rueda, pero no del rodillo. Mucho mejor si descartamos también el papel (de ciertos periódicos) y damos el salto para poner a prueba la aplicación de teléfono que, uno vaya a saber cómo, también sustituya los rollos del “higiénico” en el baño.
El primero de los problemas resueltos es olvidarnos de que con tráfico de influencias hay personas ricas presas y otras no, igual que con el Fondo Indígena. Lo de los periodistas ya está resuelto porque  en la vicepresidencia ya se sabe hasta cómo respiran.
Con un calendario a la medida del proceso de cambio, simpatía del nuevo contralor, también se anularían incómodas cuentas regresivas, como la fecha del cambio de gobierno, o algunas del pasado. Con el borrón y cuenta cada quien decidiría la fecha de su nacimiento, que es lo único que falta por decidir, porque hace rato que el camba nace donde le da la gana. Eso de parecernos a Suiza, si nos vamos al año 5524, ya estaría resuelto “cuánto ha”.
Como el orden es precisamente lo que nos caracteriza, estuvo muy bien que el Presidente critique el calendario gregoriano por desordenado. Con meses iguales de 28 días, se trabaja menos. Con 13 meses al año, se gana más, y como los tiempos pintan tan promisorios, el triple aguinaldo sería un hecho.
Valió la pena esperar 150 de los años desordenados. Apareció el que mostró la solución para todo, incluso desde la cama.
Fb 

domingo, 29 de mayo de 2016

Recolectando firmas



Si el noticiero no era en chiste, vi que nuevamente están recolectando firmas porque los petitorios digitales no sirven para demandar a la segundina, “zapatear” la segundita o forzar el segundo tiempo del quién es quién en los juegos de palabras a los que nos tienen acostumbrados el uno y el dos del país.
Ya que hablamos de firmas, ahora en serio, la del uno está estampada en documentos personales clave y como hasta ahora el firmante no ha dicho esta boca es mía, porque son otros los que hablan por él, parece ser auténtica y resulta que por esos mismos certificados algunos de los periodistas más valientes están de gira por Brasil y Argentina para practicar el deporte extremo de poder decir no.
Por ello, no se debe firmar nada sin la previa consulta al abogado. Especialmente los propios abogados, para que no los metan presos por firmar y representar a sus clientes creyendo que para eso habían estudiado.
Yo mandaría a buena parte a quien aparezca en mi puerta pidiendo mi firma. Salvo que sea para que el ingreso a la Feria del Libro sea gratis, o para que la Noche de Museos sea permanente, porque dudo que el libro de visitas de la boda de Anabel y Marco, que firmaría sin problema, esté circulando como los cuadernitos que vi en la tele, que ni acta notariada tenían, “pero que pensaban legalizar después”, si total para eso estudian los abogados. En fin, algunas firmas se cotizan como oro en bruto, otras por el bruto que firma.