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lunes, 24 de abril de 2017

El teatro en la calle




El Festival Internacional de Teatro ha comenzado y, como las obras se presentan en salas y también en la vía pública, hay que estar muy despiertos porque de pronto en la plaza 24 de Septiembre podemos estar frente a un payaso malo diciendo que nos puede arruinar la vida, nada menos que a nosotros, acostumbrados que otro nos la arruine escondido, o unos dragones chinos en el quinto anillo haciéndole sombra a otros que están maltratando de lo lindo a los obreros en las mega obras adjudicadas de modo directo.
Si nos damos una vuelta por el cuarto anillo puede que nos encontremos con la puesta en escena para la televisión de sufridos vecinos de la banda poniente del río Piraí interpretando magistralmente el papel de bloqueadores, claro está, haciendo supremos esfuerzos porque ellos no son de la cultura del bloqueo, pero les revienta que el alcalde Porongo se vaya con los ciclistas a promover la bicicultura en vez de reforzar el piquete.
Avanzando un poco más, al aproximarnos a un centro comercial, podemos estar en medio de un tiroteo de narcotraficantes, como en la novela de trasnoche, pero ya se sabe que no somos un país dominado por la droga.
En fin, es un gran privilegio recibir a los protagonistas de la fiesta teatral, de Bolivia, Chile, Paraguay, Brasil, Colombia, Argentina, España, Francia, Italia e Inglaterra. Estamos felices porque el arte nos ayuda a repensar las cotidianas penurias, que no son pocas.
Fb

lunes, 27 de marzo de 2017

Día Mundial del Teatro




A la francesa Isabelle Huppert le corresponde pronunciar hoy el mensaje del Día Mundial del Teatro, celebración global desde 1961 que este año reflexiona sobre la cultura de paz y la cacería de brujas.
Antes de eso, si el traductor del alemán fue competente, Bertolt Brecht habría dicho algo parecido a “Si quieren ver sólo las cosas que pueden entender, no tendrían que ir al teatro: tendrían que ir al baño”. Claro que en estos tiempos, literalmente, buscar respuestas en el baño es bastante común, especialmente si se cuenta con un tomacorriente para el cargador cerca del sitio de la descarga, también de modo literal.
Entre los muchos dramaturgos a los que se puede rendir tributo están especialmente aquellos que obligan al público a pensar, a los que no se conforman con entretener sin ejercer influencia y Brecht siempre creyó que el teatro podía contribuir a modificar el mundo.
El problema es que muchos actores se las dan de gobernantes y entre sus dramas y comedias lo único que modifican es su patrimonio, haciendo una competencia desleal a los empíricos y a los licenciados en Artes Dramáticas, egresados de la Escuela Nacional de Teatro, porque sin título ni reparto que no sea el parte y reparte en el que los más grandes se quedan con la mejor parte, encima quieren todos los aplausos.
Así no quedan ganas de celebrar, porque a estos, lo de la cultura de paz y la cacería de brujas no se los haría entender ni el mejor de los traductores.
Fb 

lunes, 4 de mayo de 2015

Santalla, el chuto y los demás


Acompañando a un amigo tras una cirugía de alto riesgo, escuchamos la buena noticia sobre el restablecimiento del humorista David Santalla Barrientos, que estuvo treinta días hospitalizado. 

Al mismo tiempo, en Francia, el nominado al premio Molière, Sébastien Thiéry, aprovechó la gala formal y se subió al escenario desnudo, e interpeló, durante cuatro minutos y sin que ningún guardia le caiga encima ni le cubra nada, a la ministra de Cultura que estaba sentada en primera fila. 

Así salió en defensa de los intermitentes del espectáculo, “cuyas condiciones laborales son inferiores a las del resto de los trabajadores”.  
 
Si dicen que nada ocurre por casualidad. "¿Sabe usted, señora ministra, que los autores no tenemos siquiera seguro de desempleo? El figurante, el encargado del vestuario, todo el mundo tiene derecho a uno. ¿Por qué esta discriminación?". 

De su desnudez  señaló: "Se puede hacer un teatro sin disfraces para entretener a la audiencia, sin trajes, pero no sin autor". David Santalla, en una entrevista hace tres años, dijo: “Sin autor no hay argumento, sin actor no hay interpretación; pero sin público no hay teatro”.

Ese es el punto. En Francia, en cualquier país, cualquier actor o autor de teatro sosteniéndose únicamente con su increíble talento. Entretienen, enseñan, irritan al poder y el poder les da la espalda, pero Molière, Thiéry, Santalla, y todos los artistas igual se las ingeniaron para que el espectáculo continúe, con o sin ropa.


Fb