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lunes, 26 de diciembre de 2016

Carteles




Carteles por aquí y carteles por allá. La confusión animó el tradicional espectáculo pre-navideño de los levantamanos que esta vez se las levantaron entre sí supuestamente por un cartel y ya no por mirar una pelea de la UFC en plena sesión congresal.
Hay carteles que no se pueden ignorar, como el que saluda cariñosamente a los hijitos de papá frente a una universidad y los que se ignoran olímpicamente, como esos de “no estacionar” frente a los garajes, quizá porque muy pocos cumplen la amenaza de pinchar llantas, o porque otros vivos se adelantaron y ocuparon el resto de los espacios prohibidos en la calzada y a veces hasta en la acera.
También existe el cartel de la re-re-re postulación, que todavía no tiene documental y hay otra confusión por la cartelera de los problemas domésticos, como qué hacer con el fondo municipal para la promoción turística y cultural, generalmente pensada sin pena y ahora con doña Gloria, que dicho sea de paso debe estar muy enojada porque primero le dan y después le quitan la plata para los concursos de belleza que tanto cartel le dan a Santa Cruz, y todo por otro cartel, el de los cibernautas indignados, que día a día se hace más respetable.  
De los carteles con mala ortografía y de los que dominan poblaciones fronterizas siempre habrá tiempo de hablar, de modo que por lo menos en esta época hay que hacer esfuerzos para que predomine la paz y no se confundan los carteles ni los abrazos con puñetes.
Fb 

lunes, 26 de enero de 2015

Bum Bum y ¡Bum!



Para cuando esto salga, el universo tendrá flamante reina. Miles seguirán aspirando a títulos diversos, en una industria global, lucrativa y cruel que involucra a unas víctimas sonrientes y adoloridas, algunas hospitalizadas y otras enterradas como flores plásticas. Nada nuevo se ha dicho hasta aquí, ni en el desgarrador testimonio de la segunda en el concurso brasileño Miss Bum Bum, que es tan ganadora como la primera y la cuarta, o como la décima o la veinteava porque también se celebra, como en el deporte y la lotería, la aproximación.

Quienes organizan eventos se declaran incomprendidos en un mundo de envidiosos y de feos cuando qué de malo puede tener mostrar la belleza, aumentarla, corregirla y obsesionarse para que la sociedad se sienta reflejada en esa imagen retocada, estandarizada por “expertos” que envenenan el alma de las víctimas, de ambos sexos, induciendo al auxilio en la ciencia y en el engaño.

Son también noticia los llamados para que la publicidad incluya a personas comunes y se lucha para que las muñecas se parezcan más a la gente, en una batalla imposible porque la vanidad solo cobra factura a la víctima y convierte el negocio en redondo, en una paradoja circular, porque es mejor no hablar de esto y centrarse en los próximos concursos y reinados, porque eso le gusta a la gente, en especial a la que cuenta los billetes en los valles de silicona, o de lágrimas si las operaciones estéticas hacen ¡Bum!