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lunes, 6 de marzo de 2017

Joven Cachetes




La franquicia para organizar el concurso que representaría el modelo de Estado que se empeñan en posicionar nuestros legisladores, sería Joven Cachetes –nada de Miss o Míster- como justo homenaje a la segura promulgación de la ley que aumenta la superficie para producir la sacrosanta hoja, porque el acullico y su procesamiento en gran escala así lo exigen.
Afortunadamente, este sacrificio de cocaleros (y de parques nacionales) para colocar al país en el sitial mundial que le corresponde es reconocido, entre otros, por creadores de videojuegos y sería una lástima que unos franceses sean los únicos beneficiados. Por ello, la franquicia tendría que ser nacional.
Aspirar al título de Joven Cachetes, aunque sean viejos, sería mucho más llamativo que convertirse en celebridad de redes sociales, con mejores homenajes y premios. Los candidatos no representarían regiones, sino actividades. El título lo disputarían reñidamente copetudos pescadores y cazadores furtivos, transportistas de vehículos de lujo y de utilitarios, serenos y trasnochadores de boliches, albañiles y estudiantes aventajados de medicina, y una gruesa representación de boleadores anónimos, en la categoría “mascaritas”.
El jurado premiaría al menos cinco finalistas, para no desentonar con los concursos comunes. Joven Cachetes, Cachete promesa, Escupitajo de distancia, Técnica del bico y Martilleo de hoja. La miopía opositora a la nueva ley no deja ver esta gran oportunidad.
Fb

lunes, 13 de abril de 2015

Preguntas necias



De tanto en tanto, las redes se entretienen ridiculizando las respuestas de participantes en concursos de belleza, como la reciente de Mariana Torres, finalista de  Nuestra Belleza Latina 2015, que consideró que una pareja de chimpancés lograría preservar mejor a la especie humana en caso de holocausto nuclear. Para mí, respuesta acertadísima.

Quizá esperaban que diga una supermodelo y un superdeportista o viceversa, o una científica y un humanista, o al revés, pero prejuicios por delante, el resultado de esa hipotética nueva descendencia, con los años, provocaría otro Apocalipsis. Suena mejor dejar todo en manos de los simios, probadamente menos destructivos que sus parientes más lampiños. Sin embargo, la pobre Mariana carga las burlas.

Coincido con quienes apuntan a suprimir las preguntas de estos concursos. Si se suprimen los concursos, mejor todavía.

Es muy injusto someter a escrutinio a jóvenes que tienen en mente otras cosas. Ya soportan bastante con el peso de mantenerse bellas para los estándares de unos jurados que tampoco sabrían responder preguntas capciosas.

Los concursos para evaluar conocimientos son otros. Nadie puede saberlo todo, o sino, como dice el periodista Alberto Martínez, pregúntenle al sabelotodo si el delineador agranda o empequeñece los ojos o si es mejor depilar las cejas por el arco de arriba que por el arco de abajo. “-¡Par favar!” Tal sería una respuesta adecuada para las preguntas necias en concursos de belleza.


Fb